“La Ciencia ficción, más que otras narrativas, nos sustrae por un momento de la vida cotidiana. Pero es como la droga. No se puede estar siempre bajo sus efectos, a menos que de la ciencia ficción se haga una creencia. Y de eso se trata: una creencia que cristalice con la solidez de una religión. La imaginación es privilegiada contra la razon, hasta llegar al paroxismo de lo magico.”
Marcos Winocur, Comunicación Social y Misticismo. Para atrapar al marciano, 1982, Editorial Cártago, México.
La afición caracteristica de los niños a los cuentos y peliculas de aventuras, en un sano desarrollo de la imaginación, de la creatividad, del acercamiento a lo desconocido, es aprovechada por los medios, para extrapolar el morbo acerca de lo desconocido, lo cual permite después hacer creer a los jóvenes ideas “misteriosas”, afianzar su creencia en la religión, en lo increíble, más que en la razón.
El cine comercial particularmente conduce al ensimismamiento de las personas en situaciones irreales que cumplen el papel de exacerbar la fantasía. Mientra más lejos de la realidad esté la mente de las personas, una vida de pobreza se torna menos cuestionable.
Películas como “La guerra de la galaxias”, “Yo Robot”, “Ba tman”, embelesan por las fantásticas proyecciones de un futuro donde la tecnología se desarrolla a grandes saltos. Sin embargo esos escenarios futuros, presentan a las clases sociales tal como las conocemos hoy. Los autos voladores, las “teletransportaciones”, no dejan de lado la existencia de burgueses y proletarios.
dejan pues, dos mensajes falsos pero contundentes: primero, el desarrollo tecnológico es propio sólo del capitalismo, segundo, el capitalismo de aquí a cientos de años, seguirá existiendo pase lo que pase.
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